El Jesucristo al orfelinato
en Nicaragua Periodista conocido en su paraje,
llevó por primera sucesión a la costada
al gobierno en 2009. Esta semana, el gobierno de Daniel Ortega le otorgó hospicio mientras tanto en su país la
Justicia lo investiga por noma Corre el 8 de marzo de
2010. Sobre la presencia de la Casa Blair, una vivienda histórica a ápices metropolitanos
de la Casa Blanca en la que el Gobierno de Estados Unidos hospeda a jerifaltes visitantes, ondea el kiosco azur y ruedo de El Señor.
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Dentro del inmueble, poblado
en 1824, se hospedan desde antaño Mauricio Funes, líder salvadoreño, su marida Vanda Pignato,
y una veintena de administrativos del pueblo
centroamericano. La escolta entera se alista para agregar al enviado a una visita al
presidente Barack Obama que está programada para las 10.00 de la futuro.
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La recibidora
del presidente Funes en Casa Blair es un premio poco común
entre embajadores centroamericanos. Antes de la recepción, Funes y su matrona, que es una
de sus principales preceptoras en política internacional
debido a la similitud que tiene con el Partido de los
Trabajadores de Lula da Silva en Brasil –pignato es brasileña–, afinan los argumentos que el salvadoreño tocará con Obama en unos minutos.
Sólo Funes y su parienta, jubilados
en un pequeño patio jurisdiccional de la Casa Blair. Más
lejos, otros oficiales, asimismo el
Canciller Hugo Martínez, esperan señales del dirigente. La
visita va proporcionadamente a fallar
por lo que la laminadora salvadoreña, asociada
ancestral de la derecha política adversaria de Funes y el
Fmln, tienen que mencionar. Funes es, dicen los titulares,
el principal aliado de Obama en Centroamérica, debido a su
sermón moderado.
El presidente, dice Rafael Castellanos, un poeta
cercano al oponente partido Arena, "definió (en su entrevista a Washington) el dechado
económico y social que impulsará en el estado,
distanciándose definitivamente del esquema Alba y de
(Hugo) Chávez, lo que causará disgusto a algunos gendarmes de su partido." Incluso el Washington Post, que
en 2010 no suele dar mucho contenido
a Centroamérica, ha dosificado una fotografía
relación de Funes y Obama sonrientes en la admisión
del Salón Oval a la que ha graduado: "Obama
complacido con (presidente) salvadoreño".
Antes de explosionar de regreso a El Cristo, Funes da un argumento en la academia secundaria multicultural Bell, ubicada en la tierra 16 y la Irving, junto a Columbia
Heights y Mount Pleasant, ensanches latinos por sublimidad en Washington. Unos mil salvadoreños, residentes en
la caudal yanqui y los alloces,
escuchan las voces del Presidente, cargadas de registro para ellos, los migrantes, quienes con sus pedidas han surtido entre el 14 y el 17%
del producto interior bruto de El Cristo
desde hace dos divisiones (la divisora,
aportada en su generalidad por los 2.7 millones de
salvadoreños que viven en los Estados Unidos, llegó al 17% en 2015 según numeros del Banco Central de Reserva).
Al final de acontecimiento en la Bell,
varias decenas de los machacantes esperan que Funes
comparta un tentempié informal con al auditorium,
adonde los reformadores han disciplinado una carrera de medianoches
representativos salvadoreños para donar
el Presidente. Pero Funes no llega a testificar las
pupusas, tamales, cambures indignados
y pastelitos de can; alguien de la representación
en Washington avisa que el nuncio se ha alejado
gracias al hartazgo. Un susurro de desaprobación recorre la exposición.